“Su legado debiera ser nuestro norte”

Erick Torrico rindió homenaje a Luis Ramiro Beltrán en la conferencia de cierre del ALAIC.

“Es un verdadero amigo, maestro y ejemplo. Fue el mayor pensador boliviano de la comunicación. Sus cuestionamientos y reflexiones impregnan un quiebre en las estructuras académicas tradicionales”, expresó Torrico.

DSC_0365La obra de Ramiro es multidimensional en dos sentidos. Por un lado aporta la mirada comunicacional  en los más variados planos: social, cultural, económico y político. Por el otro, abarca distintos niveles de perfeccionamiento y de prácticas de un profesional en comunicación: el análisis, la teoría, la crítica, la propuesta, la producción. Beltrán  definía a un comunicador como la síntesis de estas tres dimensiones: “artista, científico y estratega”.

En la década del ‘70 planteó un nuevo modelo a partir de tres grandes áreas temáticas: la de comunicación y desarrollo; la comunicación en vínculo con la democracia y la comunicación con la investigación. De esta manera, buscó superar la concepción etnocentrista del modelo occidental.

Beltrán indicó la falta de un marco conceptual propio y propuso la adopción de una metodología regional. “Convocó a decir adiós a Aristóteles y propuso para el cambio social una comunicación más horizontal, a partir de una visión dialógica y participativa con pleno ejercicio  de derechos”, sostuvo Torrico. Y agregó: “Un adelantado, un visionario, un soñador, un  francotirador de la utopía. Propició siempre una búsqueda de un nosotros diferente”.

Ramiro Beltrán desafió las academias dominantes y propuso la teoría de la “comunicología de la liberación” que aportó, al menos, seis puntos emancipatorios:

  • Establecimiento de un espacio propio para la comunicación en el universo del conocimiento de lo social.
  • La desmediatización del concepto de comunicación.
  • La necesidad de recuperar la circularidad del proceso comunicacional en el concepto y la praxis.
  • La restitución del sentido antropológico mundial de la comunicación.
  • La revuelta epistemológica teoría para conquistar la comunicación como campo de estudio
  • Y la actualización del vínculo de los procesos comunicacionales y los movimientos por la liberación social.

“Beltrán es, fue y será un pensador canónico que tuvo y tiene la significativa fuerza para organizar el territorio de hoy, en la interpretación del pasado y una sociedad deseable con una comunicación posible”.

El cierre de la conferencia fue muy emotiva ya que Torrico lo definió como “un gigante generoso, un gigante latinoamericano sobre cuyos hombros podemos pararnos para entender una comunicación democrática. Beltrán tiene una inmensa benevolencia. Su legado sin duda debiera ser nuestro norte”.

 

Cartografías de un pensador canónico

Beltrán, inició su carrera en el periodismo a los 12 años en el diario La Patria, de Oruro, su ciudad natal, y continuó en el periódico La Razón, de La Paz. Fundó el semanario Momento y la estación de radio El Cóndor.

En Bolivia, trabajó en el Servicio Agrícola Interamericano durante 1953 y a partir de allí se introdujo en la comunicación para el desarrollo. Se especializó en medios de comunicación agrícola. Entre 1968 y 1972 realizó la maestría en comunicación lo que lo hizo pasar de la sala de redacción periodística a una sala académica convencional.

También prestó sus servicios a muchas organizaciones internacionales en América a lo largo de toda su vida como: CIESPAL, OPS, UNICEF.

 

Algunas de sus frases célebres

“El desarrollo nacional es un proceso de profundo cambio socio político”. (1964)

“La comunicación es el proceso de interacción social democrática que se basa sobre el intercambio de símbolos por los cuales los seres humanos comparten voluntariamente sus experiencias bajo condiciones de acceso libre e igualitario, diálogo y participación”. (1982)

Beltrán considera que la comunicación “no debe ser una herramienta para la manipulación con el afán de satisfacer intereses creados de unos pocos (…) tampoco debe emplearse para mantener una estructura social injusta (…) debe usársela para transformarla de manera que prevalezca la justicia y la paz”. (1986)

El elemento definitorio de la democracia real que reclama el pueblo latinoamericano es la participación protagónica (…) El pueblo tiene que ser escuchado para que pueda participar (2006)

 

Por Guadalupe Guezuraga